La inteligencia artificial ya no es una tecnología exclusiva de empresas, científicos o profesionales. Está entrando en la vida cotidiana de niños y adolescentes a través de buscadores, aplicaciones educativas, videojuegos, redes sociales y asistentes conversacionales.
Un estudiante puede pedirle a la IA que explique un problema matemático, le ayude a preparar una exposición, traduzca un texto o le sugiera ideas para un proyecto escolar. Pero también puede utilizarla para resolver tareas sin comprenderlas, recibir consejos personales o mantener conversaciones que antes tendría con sus padres, profesores o amigos.
Esto plantea una pregunta que va mucho más allá de la tecnología:
¿Estamos preparando a los menores para utilizar la inteligencia artificial o simplemente estamos permitiendo que la utilicen?
La respuesta es fundamental porque la IA puede convertirse en una extraordinaria herramienta de aprendizaje, pero también puede afectar la autonomía, la privacidad y el desarrollo del pensamiento crítico cuando se utiliza sin orientación.
1. Una generación que crecerá acompañada de inteligencia artificial
Para muchos adultos, la IA representa una transformación que debemos aprender a incorporar. Para las nuevas generaciones, puede convertirse en una herramienta tan cotidiana como internet o el teléfono móvil.
Esta diferencia cambia el desafío educativo:
No basta con enseñarles a utilizar aplicaciones. Es necesario ayudarles a comprender cómo funcionan, cuáles son sus limitaciones y por qué no deben aceptar automáticamente todas sus respuestas.
Un niño que utiliza IA para aprender puede desarrollar nuevas capacidades. Pero si comienza a depender de ella para resolver cualquier dificultad, podría perder oportunidades de practicar habilidades fundamentales.
La diferencia no está solamente en la herramienta, sino en cómo se utiliza.
2. Las oportunidades: aprender mejor, crear y explorar
La inteligencia artificial puede enriquecer el aprendizaje cuando se utiliza como acompañamiento y no como sustituto del esfuerzo.

Aprendizaje personalizado
Puede explicar un concepto de diferentes maneras, proponer ejemplos y adaptar ejercicios al nivel del estudiante.

Creatividad y exploración
Puede ayudar a generar ideas para cuentos, experimentos, presentaciones, proyectos artísticos y actividades científicas.

Acceso al conocimiento
Puede apoyar la práctica de idiomas, simplificar explicaciones y facilitar el acceso a materiales de estudio.
La oportunidad más interesante aparece cuando la IA ayuda al estudiante a formular mejores preguntas, contrastar información y comprender aquello que inicialmente le resulta difícil.
Por ejemplo, en lugar de pedir: “Resuelve esta tarea por mí”.
Podría preguntar: “Explícame cómo resolver este problema, dame una pista y después revisa mi procedimiento”.
La primera instrucción busca obtener una respuesta. La segunda busca desarrollar una capacidad.
3. El riesgo de aprender a responder sin aprender a pensar
Uno de los principales desafíos educativos es evitarque la IA se convierta en una máquina de respuestas inmediatas.
Cuando un estudiante copia un resultado sin comprenderlo, puede entregar una tarea correcta sin haber desarrollado las competencias que esa actividad buscaba fortalecer.
Esto afecta especialmente procesos que requieren práctica: escribir, argumentar, interpretar, investigar, resolver problemas y evaluar información.
El riesgo no significa que debamos prohibir todas las herramientas de IA. Significa que necesitamos rediseñar algunas actividades de aprendizaje.
En lugar de evaluar únicamente el resultado final, los docentes pueden prestar mayor atención al razonamiento, las fuentes consultadas, las decisiones tomadas y la capacidad del estudiante para explicar su propio trabajo. La IA debería ampliar la capacidad de pensar, no reemplazar el pensamiento.
4. Privacidad: los menores no siempre comprenden qué información están compartiendo
Un niño puede contarle a un asistente conversacional dónde estudia, cómo se llama, dónde vive, quiénes son sus amigos o qué dificultades enfrenta. Puede hacerlo sin comprender que está compartiendo información personal con un servicio tecnológico.
Por eso, la educación en IA debe incluir reglas claras sobre protección de datos. Los menores necesitan aprender a no compartir contraseñas, direcciones, documentos de identidad, información financiera familiar, fotografías íntimas ni datos privados de otras personas.
También deben comprender que las políticas de privacidad, la conservación de conversaciones y el uso de datos varían entre plataformas.
Los padres y docentes deben revisar los requisitos de edad, las configuraciones de privacidad y las condiciones de uso de cada servicio. No todas las herramientas de IA están diseñadas para menores.
5. Cuando la IA se convierte en consejera emocional
Este es uno de los temas más delicados.
Los asistentes conversacionales pueden responder con un tono amable, recordar el contexto de una conversación y ofrecer mensajes que parecen comprensivos. Para un adolescente que atraviesa dificultades personales, esto puede resultar atractivo.
Sin embargo, una IA no es un amigo, un terapeuta ni un adulto responsable.
Puede ofrecer respuestas equivocadas, reforzar interpretaciones problemáticas o no reconocer adecuadamente una situación de riesgo.
Los menores deben saber que pueden hablar con personas de confianza sobre asuntos relacionados con autoestima, acoso, relaciones, sexualidad, violencia, salud mental o situaciones que les generan miedo.
La tecnología puede apoyar el acceso a información apropiada, pero no debe reemplazar el acompañamiento humano ni la atención profesional cuando se necesita.
6. Los padres necesitan comprender la tecnología antes de establecer reglas
Muchas familias enfrentan una situación nueva: sus hijos pueden conocer mejor las aplicaciones que los adultos responsables de acompañarlos. Pero saber utilizar una herramienta no significa comprender todos sus riesgos.
El acompañamiento familiar no requiere convertirse en experto en programación o inteligencia artificial. Requiere establecer conversaciones frecuentes:
- ¿Para qué estás utilizando la IA?
- ¿Cómo sabes si su respuesta es correcta?
- ¿Qué información no deberías compartir?
- ¿Qué parte de tu tarea realizaste tú?
- ¿Qué harías si una IA te diera un consejo que te incomoda?
Estas preguntas ayudan a desarrollar criterio y confianza.
Las reglas deben ajustarse a la edad, la madurez y las necesidades de cada menor. En edades tempranas, el uso acompañado y las herramientas específicamente diseñadas para niños son especialmente importantes.
7. Los colegios también deben cambiar su manera de enseñar
Prohibir completamente la IA puede resultar difícil de aplicar y limitar oportunidades educativas. Permitirla sin criterios también sería problemático. El desafío consiste en establecer una política pedagógica clara.
Las instituciones educativas pueden definir cuándo se permite utilizar IA, cómo declarar su uso, qué actividades deben realizarse sin asistencia y cuáles pueden desarrollarse con herramientas digitales.
También pueden enseñar a identificar errores, sesgos, información inventada, imágenes manipuladas y contenidos generados artificialmente. Un estudiante debería ser capaz de responder tres preguntas después de utilizar IA:
¿Qué aprendí? ¿Qué hizo la IA? ¿Qué hice yo?
Estas preguntas ayudan a diferenciar aprendizaje de simple automatización.
8. ¿Qué nos dicen las investigaciones recientes?
72 %
De adolescentes estadounidenses de 13 a 17 años encuestados había utilizado compañeros de IA al menos una vez.
52 %
Los utilizaba al menos varias veces al mes.
Encuesta de Common Sense Media a 1.060 adolescentes en Estados Unidos, publicada en julio de 2025. Se refiere específicamente a compañeros de IA, no a todas las herramientas educativas.
Por su parte, el censo de Common Sense Media de junio de 2026, realizado con más de mil participantes estadounidenses de 9 a 17 años, encontró que aproximadamente tres cuartas partes habían recibido orientación escolar sobre lo que podían hacer con IA, pero poco más de la mitad había recibido formación sobre cómo utilizarla de manera segura.
UNICEF, en su guía actualizada sobre IA e infancia, insiste en la protección de datos, la seguridad, la transparencia, la inclusión, el bienestar y la participación de los menores en el desarrollo de tecnologías que afectan sus derechos.
Estas investigaciones muestran que la adopción tecnológica está avanzando más rápido que la formación para utilizarla responsablemente.
9. Cinco reglas para una IA responsable en la infancia y adolescencia
- Aprender antes que copiar
Utilizar IA para comprender, practicar y explorar; no para reemplazar todo el trabajo personal.
2. Verificar antes de creer
Contrastar datos importantes con docentes, libros, fuentes confiables o adultos responsables.
3. Proteger la privacidad
Evitar compartir información personal, imágenes privadas o datos de otras personas.
4. Priorizar las relaciones humanas
No utilizar asistentes de IA como sustitutos de amistades, familiares o profesionales de salud mental.
5. Utilizar herramientas apropiadas para la edad
Respetar requisitos de acceso, revisar configuraciones y mantener acompañamiento adulto adecuado.
10. El verdadero desafío: formar criterio en una generación que tendrá IA disponible
La inteligencia artificial puede ayudar a que niños y adolescentes aprendan, creen, investiguen y desarrollen habilidades para el futuro.
Pero su verdadero valor educativo no debería medirse por la cantidad de respuestas que produce, sino por las capacidades que ayuda a desarrollar.
Una generación que sabe utilizar IA, pero no sabe distinguir información confiable, argumentar sus decisiones o proteger sus datos, seguirá siendo vulnerable.
En cambio, una generación que aprende a utilizarla con criterio tendrá mejores herramientas para enfrentar los desafíos de una sociedad cada vez más digital.
No necesitamos niños que dependan de la inteligencia artificial para pensar. Necesitamos niños que aprendan a pensar mejor, incluso cuando utilizan inteligencia artificial.
Y esa responsabilidad no corresponde exclusivamente a los colegios o a las empresas tecnológicas. También involucra a las familias, los gobiernos y a toda la sociedad.
La pregunta final no es cuánto tiempo tardarán nuestros hijos en dominar la IA.
Es mucho más importante:
¿Qué valores, habilidades y criterio estamos desarrollando para que puedan decidir cuándo utilizarla, cuándo cuestionarla y cuándo prescindir de ella?
Fuentes de referencia: UNICEF: Guidance on AI and children (2025) · Common Sense Media: Teens, Tweens, and AI (2026) · Common Sense Media: AI Companions (2025).
Edición: Equipo editorial de IMKGlobal, con apoyo de herramientas de inteligencia artificial. Â
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